La agenda legislativa necesita del consenso
Escribe el diputado Oscar Moscariello
Luego de las elecciones de Jefe de Gobierno, Legisladores y miembros de las Juntas Comunales, quienes hemos recibido el mandato de los ciudadanos porteños de representarlos en el ámbito político de la Ciudad, debemos tener muy en cuenta sus expectativas y poner atención a la agenda futura y a los compromisos que la gestión de gobierno mantiene con los vecinos.
Desde la Legislatura porteña, donde en el oficialismo contaremos con una bancada de 26 legisladores, es decir con la primera minoría, visualizamos 2012 como un año de importantes compromisos en los que los bloques que componen la oposición puedan acompañar la agenda que propone el gobierno. Pero donde las diversas miradas sobre una misma cuestión puedan enriquecer las propuestas y mejorar los proyectos finales.
Y también con un marco de debate donde los proyectos de distintos sectores opositores se sometan a consideración y puedan integrarse a la agenda de compromisos y de gestión del Poder Ejecutivo.
En síntesis, dónde el diálogo, que siempre es mucho más productivo que la confrontación, permita trazar andariveles para la búsqueda de los consensos que hacen que la construcción política sea más efectiva para la consecución de aquellos logros que benefician a la ciudad.
Con la conformación de una nueva Legislatura, a partir del 10 de diciembre de 2011, mantenemos la esperanza de que la política pública, que se define a través del presupuesto, pueda desarrollarse con normalidad. Que el próximo Presupuesto de Gastos y Recursos de la Ciudad sea aprobado en tiempo y en forma, para que el funcionamiento de la política pública que está en consideración pueda desarrollarse en forma normal.
Para el año entrante tenemos un importante caudal de temas pendientes. Entre ellos se destacan la urbanización de ese rincón de la Ciudad de Buenos Aires, donde funcionaba la Ciudad Deportiva de Boca Juniors, denominado Santa María del Plata. Donde el Gobierno de la Ciudad firmó un convenio con los tenedores de las tierras y se prepara un proyecto urbanístico destacado, que es una de las cuestiones a debatir en el ámbito legislativo en un tiempo próximo.
Pero el listado continúa con cuestiones como la licitación del servicio de higiene urbana, uno de los contratos más importantes que administra la Ciudad y que involucra la recolección de residuos domiciliarios. La recuperación de los espacios bajo las autopistas urbanas, que es un proyecto demorado en la Legislatura desde hace algún tiempo. O la ley vinculada a los llamados motochorros, que ha dado origen a una Iniciativa Popular. Todos vinculados al desarrollo de la vida cotidiana de los ciudadanos de Buenos Aires.
Aunque también hay otra categoría de proyectos, aquellos que se vinculan a cuestiones ligadas a la institucionalidad porteña. Entre ellos se destaca la Reforma Política, que también es una deuda para con los porteños. Entendemos que para nuestra Ciudad es muy interesante observar casos como los de las provincias de Santa Fe o de Córdoba, que han hecho la experiencia electoral con la boleta única y el voto electrónico. Es en temas de esta dimensión cuando se requiere la concurrencia de fuerzas que conforman la oposición, porque una ley de Reforma Política necesita reunir las voluntades de por lo menos 40 legisladores en la Ciudad de Buenos Aires.
Y además existen grandes temas asociados con la infraestructura y con una perspectiva de mediano y largo plazo. En el marco del mejoramiento del sistema de transporte público de la Ciudad, surge la propuesta de la adjudicación de la obra de construcción de la nueva Línea G de subterráneos, que conecta el Cid Campeador, en el centro geográfico de la Ciudad con Plaza Italia.
Su traza tiene un diseño que es transversal a la red actual, lo que permite la facilidad del desplazamiento de las personas y va avanzado hacia la conformación de un entramado de trenes subterráneos como el de grandes centros urbanos de otros países.
El tema está en la etapa de los estudios preliminares y seguramente evolucionará para necesitar un tratamiento parlamentario en los próximos meses. Por ahora, quienes han elaborado la propuesta trabajan sobre un rediseño de las estaciones, ya que se trata de un desarrollo pensado para las ciudades chinas, donde el caudal de pasajeros es mayor y la dimensión de las estaciones también, lo que incide en el costo final de la obra. Pero creemos que es factible realizar una adecuación para que el proyecto sea viable para Buenos Aires.
Con un cúmulo de propuestas para la gestión de la Ciudad, para el mejor bienestar de los porteños que la habitan y la transitan, entendemos que el Gobierno de la Ciudad necesita que desde la Legislatura hagamos posible el diálogo facilitador de los consensos que permitan una construcción política positiva y una agenda que atienda los compromisos con los vecinos.